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July 22, 2026
El pasado 6 de julio de 2026, la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) puso en línea una actualización de su módulo web sobre el SARLAFT (el Sistema de Administración de Riesgo de Lavado de Activos, Financiación del Terrorismo y Financiación de la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva (LA/FT/FPADM)). A primera vista, la noticia parece dirigida exclusivamente a bancos, fiduciarias, aseguradoras y demás entidades vigiladas por la SFC. Pero vale la pena preguntarse: ¿tiene esto algún eco en el otro gran sistema de prevención de lavado de activos que opera en Colombia, el SAGRILAFT, a cargo de la Superintendencia de Sociedades? Y, más importante aún para quienes dirigen un negocio: ¿debería importarle esto a un emprendedor, a una pyme o a una gran empresa del sector real que no está vigilada por la SFC? En este artículo exploramos esa pregunta, dejando claro desde ya un punto central: son dos sistemas distintos, con normas distintas y reguladores distintos, pero que comparten una misma lógica de fondo.
¿Qué actualizó exactamente la Superfinanciera?
Según el comunicado oficial dela SFC, la entidad renovó el módulo web del SARLAFT y lo organizó en tresgrandes bloques de contenido:
El contenido está pensado principalmente para oficiales de cumplimiento y áreas de riesgo de las entidades vigiladas por la SFC, aunque la propia entidad aclara que también queda disponible para el público general y para otras entidades públicas y privadas interesadas en consultar esta normativa y estas metodologías.
En otras palabras: no se trata de una reforma normativa de fondo, sino de una modernización de las herramientas de supervisión y de las guías técnicas que la Superfinanciera pone a disposición del sistema financiero. Aun así, este tipo de actualizaciones suelen anticipar tendencias regulatorias que, con el tiempo, terminan permeando a otros sectores de la economía.
SARLAFT vs. SAGRILAFT: dos sistemas hermanos, no gemelos:
Según el comunicado oficial dela SFC, la entidad renovó el módulo web del SARLAFT y lo organizó en tres grandes bloques de contenido:
El contenido está pensado principalmente para oficiales de cumplimiento y áreas de riesgo de las entidades vigiladas por la SFC, aunque la propia entidad aclara que también queda disponible para el público general y para otras entidades públicas y privadas interesadas en consultar esta normativa y estas metodologías.
En otras palabras: no se trata de una reforma normativa de fondo, sino de una modernización de las herramientas de supervisión y de las guías técnicas que la Superfinanciera pone a disposición del sistema financiero. Aun así, este tipo de actualizaciones suelen anticipar tendencias regulatorias que, con el tiempo, terminan permeando a otros sectores de la economía.
Es decir: mientras el SARLAFT protege el sistema financiero (el dinero que entra y sale de bancos y entidades similares), el SAGRILAFT protege al sector real de la economía (las empresas que producen, comercializan y prestan servicios) frente al riesgo de que sean usadas para lavar activos o financiar actividades ilícitas.
Además, la Supersociedades maneja un esquema escalonado: no todas las empresas vigiladas deben implementar el SAGRILAFT completo. Las de menor tamaño relativo pueden quedar sujetas a un Régimen de Medidas Mínimas (RMM), mientras que las de mayor tamaño o pertenecientes a sectores de riesgo asumen obligaciones más exigentes, incluyendo la designación de un oficial de cumplimiento y, en algunos casos, debida diligencia intensificada.
Entonces, ¿por qué debería importarle esto a una empresa que no está vigilada por la SFC?
Aunque el SARLAFT y el SAGRILAFT operan en órbitas jurídicas separadas, hay al menos cuatro razones por las que esta actualización de la Superfinanciera es relevante para el ecosistema empresarial que responde ante la Supersociedades:
1. Efecto arrastre en la agenda regulatoria colombiana: Colombia responde a compromisos internacionales de lucha contra el lavado de activos (particularmente ante elGrupo de Acción Financiera de Latinoamérica, GAFILAT, y estándares del GAFI).Cuando un regulador (en este caso la SFC) moderniza sus herramientas de supervisión, suele ser parte de un esfuerzo país más amplio de fortalecimiento institucional.
En esa medida, es razonable esperar que la Supersociedades continúe alineando y actualizando sus propias guías y metodologías del SAGRILAFT en la misma dirección, como ya lo ha hechoen años recientes al ampliar los sujetos obligados (incorporando, por ejemplo, a las cámaras de comercio y a entidades sin ánimo de lucro extranjeras con negocios permanentes en el país) y al incluir nuevas definiciones como beneficiario final o persona expuesta políticamente (PEP).
2. Mayor exigencia en materia de "efectividad", no solo de "cumplimiento formal": Uno de los aspectos más relevantes de la actualización de la SFC es que incorpora una sección específica de efectividad, con metodologías e indicadores para medir si el sistema realmente funciona, y no solo si existe en el papel. Esta es una tendencia que la Supersociedades también ha venido reforzando: la exigencia no se limita a tener un manual SAGRILAFT aprobado, sino a demostrar que el sistema de administración de riesgo efectivamente identifica, mide y mitiga los riesgosLA/FT/FPADM del negocio. Las empresas del sector real deberían anticipar que los próximos ajustes normativos de la Supersociedades avancen en esa misma línea de evaluación por resultados.
3. Presión indirecta sobre la cadena de valor: Muchas pymes y empresas grandes que no están directamente obligadas a tener SARLAFT o SAGRILAFT terminan siendo contraparte comercial de entidades que sí lo están (bancos, aseguradoras, grandes compañías del sector real). Cuando el sistema financiero refuerza sus controles (incluyendo la debida diligencia sobre clientes y proveedores), esa exigencia se traslada en la práctica a toda la cadena: apertura de cuentas, acceso a crédito, procesos de KYC (conozca a su cliente) más estrictos, y mayores requerimientos documentales para empresarios y personas naturales con actividad comercial.
4. Impacto diferenciado según el tamaño del negocio
¿Qué debería hacer una empresa vigilada por la Supersociedades frente a esta noticia?
Aunque la actualización del SARLAFT no genera, por sí sola, una obligación nueva para las empresas del sector real, es un buen momento para:
En síntesis, la actualización del módulo SARLAFT de la Superfinanciera es, en sí misma, una noticia técnica dirigida al sector financiero, pero leída en el contexto más amplio de la política nacional de lucha contra el lavado de activos, es también una señal para el sector real, pues el estándar de exigencia sigue subiendo, y es razonable esperar que la Superintendencia de Sociedades continúe ajustando el SAGRILAFT y las herramientas que pone a disposición de sus vigiladas en una dirección similar. Para emprendedores, pymes y grandes empresas colombianas, la recomendación es la misma de siempre en materia de cumplimiento: no esperar a que la obligación toque a la puerta para empezar a construir una cultura sólida de prevención del riesgo.
Referencias
